“Que el mundo tenía que parar, a día de hoy es evidente. Nuestras cabezas eran incapaces de pasar de puntillas ya por el dato de las más de 800 personas fallecidas diariamente por culpa del Covid-19. Imaginar tantas pérdidas de golpe en cualquier otro contexto nos sobrepasaba a cualquiera de nosotros. Y pese a que en Meka3 habíamos hecho un esfuerzo extraordinario de ajuste y organización para garantizar el abastecimiento y cubrir las necesidades de todos nuestros clientes, estaba claro que había llegado el momento de detener las máquinas.

Fue entonces, declarada la hibernación de las empresas no esenciales, cuando nos quedamos en casa. La mente se dispara y los pensamientos vuelan entre la empresa, sus apenas 3 años de vida; la plantilla, qué hacer para que esta crisis sanitaria no suponga la pérdida de sus empleos; y el coronavirus, nuestras familias están bien, pero cuando centras la atención en las noticias… Abuelos que se nos mueren sin despedidas, sanitarios sobrecargados que no dan abasto, más contagios por falta de equipos de protección… Cuando centras la atención en las noticias, en tanto sufrimiento, te sientes inútil, no puedes quedarte tirado en el sofá.  

Pero ahí sigues horas y horas, móvil en mano, pasando de una página de Internet a otra, hasta que aparece José Luis de Uro-Camper, una empresa sevillana que, dedicada a la camperización de vehículos off-road, a raíz del Covid-19 está volcada en la fabricación de máscaras de protección facial para profesionales esenciales. José Luis es el que me cuenta que les es imposible atender todas las peticiones provenientes de sanitarios y me pasa toda la documentación técnica para su fabricación y corte en nuestras máquinas. Contactar con José Luis es un subidón, el chute de adrenalina que necesito para saltar del sofá y que Meka3 sume músculo en esta crisis sin precedentes. Un amigo ya en medio de esta tragedia, unas manos que no me cansaré nunca de agradecer.

Horas, horas y más horas. El tiempo pasa rápido cuando tu cabeza se ocupa en algo útil. La familia de Meka 3, que aumenta sin parar. Amigos, familiares de los amigos, conocidos que hasta ayer lo eran solo de oídas. Todo el mundo se suma a colaborar de cara a que no falten los materiales necesarios para hacer las máscaras y organizar una logística que garantice que las pantallas lleguen de forma prioritaria a las personas que realmente las necesitan. La plantilla salta también del sofá. Contamos todos. Sumamos todos. A trabajar.

Ni porque es Semana Santa, ni porque hay un decreto de hibernación por el Covid-19, ni por vacaciones, a puerta cerrada, las máquinas de Meka3 se vuelven a poner a pleno rendimiento desde Lunes Santo. La urgencia, sabiendo que los profesionales sanitarios reclaman desesperadamente este tipo de protección, nos hace darle vueltas al proceso de fabricación hasta que damos con una forma de aumentar la producción acortando los tiempos. Creamos una dirección de email, pantallafacialnohomologada@gmail.com, para recepcionar pedidos y que acaba sirviendo también para sumar nuevos amigos que facilitan desde plástico, goma espuma, hasta cajas de cartón para embalar las máscaras.

Fundación Jiménez Díaz, hospitales y otros centros sanitarios de Alcalá de Henares, Vallecas, Mirasierra, residencias de mayores, empresas de transporte y de otros servicios esenciales y finalmente el hospital de IFEMA, en apenas una semana se logra hacer llegar alrededor de 3.000 pantallas faciales a todos los puntos de los que recibimos demanda desde la Comunidad de Madrid. Los días se suceden y las horas vuelan. No tenemos más reloj que el que marcan las máquinas. No paréis, no paréis, no paréis…

Imposible explicar cómo se mezclan las ganas de llorar con la felicidad e, incluso, las risas, cuando tienes que “abortar” el abrazo que ibas a darle a ese compañero, trabajador de la empresa, sin el cual esto no hubiera sido posible. Escribo esto el 13 de abril, Lunes de Pascua, cuando se ha reanudado parte de la actividad y en Meka3 podemos retomar el trabajo de la empresa extremando las medidas y garantizando en todo los momentos la seguridad. Es una sensación extrañísima porque cuesta creerlo. En los hospitales siguen atendiendo pacientes por el Covid-19. Volvemos al mecanizado de los materiales con los que trabajamos habitualmente, pero en la cuenta de gmail continúan entrado mensajes. Está claro que esto no ha terminado. Así que una máquina se queda preparada ante la posibilidad de tener que seguir haciendo pantallas faciales. 

Son las ocho de la tarde del 13 de abril y acabo de llegar a casa. Empiezan los aplausos. Sé que puede parecer un gesto egoísta, pero hoy aplaudo por los míos. Me emociono. Somos una gran familia solidaria. Remonto porque como también somos una empresa hay que documentar todo lo hecho, aunque su finalidad no fuese empresarial. Cuanto antes. Pero no tengo fuerzas. Mañana habrá tiempo. Esta tarde-noche necesito tirarme en el sofá.     

Noé

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